SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | La defensa apasionada de creencias y la denostación de políticos a base de chismes e insultos se ha vuelto el común denominador entre el sensacionalismo y quienes pretenden ganar una silla en el Cabildo. Desde hace poco más de diez años, cuando los sueldos edilicios se volvieron sumamente atractivos, se perdió el debate de altura y el escándalo sustituyó al interés de formular una propuesta ante la negligencia, la opacidad u otro de los males burocráticos.

El escándalo funciona entonces como el anabólico que comúnmente se utiliza para inflar a los cuerpos flácidos de la política. Por lo general, un poco de barullo con una pizca de fanatismo da como resultado un miasma que se expande por los ductos de la esfera virtual (el fenómeno Pita es un claro ejemplo de ello). El fanatismo político los convierte en peligrosos radicales y ellos se juntan.

Tras el bajón energético del Alcalde y la relajación de las normas al interior del Gobierno silaoense, los peligrosos radicales de cada partido ya planean cómo encarar al poder y evidenciar sus fallas sistémicas. Veámoslo caso por caso:

MORENA
Es un partido sin ideario propio —o quizá con uno que apenas se está elaborando—, pues, tal como se ve y se sabe, está conformado por residuos del PRI, del PRD e inclusive del PAN.

El candidato de MORENA a Presidente Municipal en el 2018, Carlos García, y el hoy regidor por estas mismas siglas, Miguel Ángel González, provienen de casta panista. El regidor José Luis Araujo, por otro lado, egresó del PRD. Y la regidora Virginia Chacón, se divorció del PRI.

MORENA vive —única y exclusivamente— de la popularidad del mesiánico López Obrador y aquí no tiene trabajo pie tierra demostrable.

MORENA vive —única y exclusivamente— de la popularidad del mesiánico López Obrador y aquí no tiene trabajo pie tierra demostrable. La sobreabundancia de gurúes provoca el espejismo del triunfo fácil en el 2021.

Este partido pretende levantar los cimientos de su siguiente proyecto electoral desde las entrañas del Palacio Municipal, con directores de área que simpatizan con Carlos García e inclusive con el ya no tan panista Mario López Remus. ¿Acaso el ex diputado López Remus podría ser el próximo candidato de MORENA a Presidente Municipal o es mera especulación para tapizarle el camino del tercer intento al político de tlapalería?, porque bien se sabe que Carlos García, a pesar del fracaso del 2018, tiene más impulsividad que pensamiento estratégico en las tirantes cuerdas de la política casera.

Mientras Ernesto Prieto, Alma Alcaraz y Ricardo Oseguera no se pongan de acuerdo y mientras lo idólatras del Peje no ejerciten su cerebro, MORENA no representa peligro alguno en el municipio. La oposición morenista, mientras tanto, roncando en el Ayuntamiento.

PRI
Mientras el ex titán de las contiendas electorales se lame las heridas del descalabro 2018 y analiza cuál método curativo debe elegir, sus cuadros se encuentran desperdigados, enfermos y diríase que comatosos. No hay eje ni propósito que los unifique, salvo los mismos pleitos cerriles de siempre donde la tejana nunca puede faltar.

30 años atrás, Luis Donaldo Colosio, el santo laico del priismo nostálgico, ya había convocado a la reestructuración. Convocó al PRI a “manifestarse y definir los rumbos, los tiempos y las dimensiones de la reestructuración del partido”.

“El cambio, la transformación, la renovación partidaria competen de manera exclusiva a nuestros cuadros y bases militantes”, pronunció Colosio cuando asumió el cargo de dirigente nacional.

El PRI en estado comatoso.

“Señalemos de entrada que modernización significa rescate del origen, ratificación de principios, vigencia de nuestra esencia y razón de ser. El PRI o es la vanguardia política o su existencia histórica carece de sentido”, agregó.

Pero el priismo del siglo XXI no representa vanguardia y sus principios se han hecho polvo con las riñas que cada tres años se gestan por un cargo político. La secta de Jaime Gómez choca contra los gerardistas (léase adoradores de Gerardo Sánchez) y los de verdadera extracción agraria no comulgan con los ideales de los tecnócratas, etcétera.

Con las mismas caras apáticas de siempre, ¿el PRI silaoense podrá actualizar sus formas de organización y estrategias de combate electoral? En la pasada contienda, el candidato a gobernador, Gerardo Sánchez, hizo frente a las tolvaneras del presente con los andrajos del pasado. Una campaña gris, fea y sumamente desfasada, tal como está su cuna (y tumba) política.

“La militancia del partido, sus simpatizantes, la sociedad mexicana que se identifica con nuestro proyecto político, nos ha demandado cambios”, dijo el mártir del priismo el 3 de marzo de 1988. Sin embargo, esos cambios tan cacareados nunca han cuajado en la praxis y el PRI, al menos en Silao, tiene la misma estructura obsoleta que lo ha llevado a fallar en los momentos definitorios.

PAN
Las y los panistas se mecen sin muchos aspavientos en la comodidad de la inercia y del sueldo. Algunos miembros de la realeza partidaria ejercen el poder sin medir las repercusiones de hacerlo con base en el empirismo o la intuición desnuda, ambas cosas sinónimo de trabajar a ciegas (sin planificación ni evaluación).

¿El PAN mantendrá su hegemonía?

Jorge Galván vuelve a encarnar el papel del Moisés panista para dividir el mar en dos partes claramente identificables: quienes lo apoyan y quienes quieren deshacerse de él. Más que cualquier otro militante decano, el ex alcalde Galván aprovecha cada resquicio y suele poner en jaque a la pieza más importante.

Hay otros con cierto perfil que pueden tomar la estafeta en el ciclo venidero: allí están, por ejemplo, Alejandro Gallo, Nicolás Ávila o el mismo David Tovar, cada uno con talante para conformar un grupo que establezca y domine las reglas del juego en momentos de sosiego o de crisis. ¿Y Melanie Murillo? ¿Querrá acaso contender por la Presidencia Municipal?

PT
El Partido del Trabajo, ahora satélite de MORENA, perteneció alguna vez a Jorge Peña, quien se desempeña como supervisor de Mercados en la Administración panista. Se deshizo de él y saltó al PRD. Desde entonces, el PT no representa más que la ilusión de acariciar una regiduría.

En el pasado, Sergio Almaguer (q.e.p.d.) estuvo a punto de conquistar una silla edilicia bajo esas letras, pero el último cálculo de 2006, en el primer intento presidencial de López Obrador, se lo impidió. Ahora, los olivistas quieren tomar el control de la franquicia petista y nutrirla para utilizarla como catapulta o partido esquirol a partir de 2020. Posiblemente, sea el primer antecedente para valdovinizar a MORENA, es decir, MORENA en manos de la dinastía Valdovino y con algunos de sus miembros en la siguiente planilla. No lo duden, porque el mismo Gerardo Valdovino quiso ser candidato a diputado federal como seguidor de clóset de López Obrador, pero el PAN-Yunque le llamó fuertemente la atención.

***La opinión del autor no refleja la del medio. #SomosClic