SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | ‘La Cumbita’ no puede hacer ruido en Silao. Lo tiene prohibido.

A simple vista, la medida pareciera ser censuradora, pero se aplica para evitar la venta ilícita de bebidas alcohólicas y riñas multitudinarias en sectores que no se caracterizan por la tranquilidad.

La vanguardia, por lo tanto, sí se hace valer en temas como la regulación de pachangas masivas en la vía pública. La vanguardia, como precepto revelador, cobra sentido cuando sofoca prácticas que desestiman y vulneran la reglamentación municipal en dos vertientes de carácter invariablemente societal: la convivencia armónica y la participación ciudadana en el control y la erradicación de factores contaminantes como el ruido.

Otros sonidos menos voluminosos sí tienen permitido presentarse en Silao, siempre y cuando cumplan con los lineamientos que exige Fiscalización y Reglamentos, una dependencia que ha endurecido sus revisiones para evitar conflictos entre pandillas y prevenir circunstancias que pudieran tornarse fatales.

La patrulla anti-ruido impidió el acceso de ‘La Cumbita’ a territorio silaoense.

Puebla Capital lo hizo en el pasado, logrando meter en cintura a quienes llevan la cumbia sonidera a los lugares más apartados e insospechados de aquel estado de la República. En el caso poblano, se armó una manifestación de vocingleros que exigían echar abajo el riguroso código disciplinario que amenazó con extinguir por completo este tipo de eventos callejeros.

El gobierno de la Angelópolis determinó flexibilizar la aplicación de los reglamentos, bajo la condición de respetar los lineamientos básicos, como no exceder el decibelaje permitido y parar el baile a la hora pactada.

En la región Bajío, donde la cumbia sonidera se ha masificado a escala sideral, el combo denominado ‘La Cumbita’ ha propasado el horario reglamentario y el volumen de sus altavoces rebasa los límites de la normalidad.

Apenas hace poco, las Direcciones de Seguridad Ciudadana y Fiscalización se coordinaron para evitar el ingreso de dicho sonido a Barrio Nuevo y escoltaron su regreso hacia León. Con esta patrulla anti-ruido, Silao va logrando ponerse a la vanguardia en la prevención de situaciones socialmente problemáticas que arden a la primera.

Cuando se hacen al margen de lo que marca la reglamentación, los bailes sonideros, como la expresión a cielo abierto de la pertenencia territorial y catarsis barrial ya no tan permisible, pueden ser el precedente de un ballet de sangre. ¿O usted qué opina?

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