SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | Con o sin reelección, los partidos políticos siempre tendrán bajo sí mismos la amenaza de ser desplazados si no atienden la demanda o el reclamo social.

Con o sin la reelección —que significa elegir de nuevo o volver a elegir—, las y los gobernantes no deben perder el tiempo en trivialidades ni postergar la elaboración y concreción de proyectos que beneficien a la ciudadanía.

Sin embargo, la introducción del concepto reelección en el ámbito local es un fuerte incentivo que ineludiblemente obliga al Presidente Municipal, cualquiera que éste sea, a estar bien atento a los deseos de las y los votantes.

Sin reelección, los gobiernos locales pierden más de un año en el aprendizaje de los nuevos funcionarios y, por lo tanto, se retarda el avance de los proyectos cardinales insertos en el programa municipal de gobierno, el sextante político de la navegación social.

Sin reelección, el gobierno entrante juega con el esquema presupuestario que recibe ya estructurado para atender las necesidades básicas del primer año de ejercicio y eso disminuye la capacidad institucional de impulsar nuevas acciones de beneficio social.

Si eliminamos la posibilidad de reelección o elección consecutiva, los grupos políticos se distraen un año antes de la finalización del trienio, tratando de construir un plan golpista aun en las expresiones o manifestaciones permisibles de incomodidad o descontento del juego democrático. Es decir, la no reelección provoca que la disidencia y el golpismo se utilicen como vías o armas para acceder al poder municipal.

Con o sin reelección, existe la posibilidad de ver Alcaldías que funcionan como cajas oscuras, ya que no surgen verdaderos contrapesos al interior del Cabildo y se acortan los espacios de participación ciudadana en los procesos de análisis y decisión. Pero la reelección motiva a los gobernantes locales a derribar las barreras que impiden o menguan la participación crítica de la oposición y de la ciudadanía para plantear políticas públicas de mediano y largo plazo que permitan dejar un legado a sus municipios. Asimismo, la continuidad permite formar equipos profesionales que, con una visión de largo plazo, pueden administrar y gestionar los recursos municipales con mayor cordura.

El argumento fundamental a favor de la reelección es muy claro: los Alcaldes que gobiernan bien deben ser recompensados con otro trienio. Y desaprovechar a un buen Alcalde es un grave desperdicio.

La reelección, desde luego, tiene:
🗂️ VENTAJAS:
➡️ Induce al gobernante en turno a trabajar con mayor esfuerzo en el interés central de la ciudadanía.
➡️ Promueve un alto nivel de rendición de cuentas (accountability).
➡️ Tiene un efecto cuantificable en cuestiones tan específicas como recaudación y gasto.
➡️ Hace al Gobierno más responsivo.
➡️ Crea mecanismos evaluativos, tanto en la esfera gubernamental como en la dimensión social.
🗂️ Y TIENE RIESGOS:
➡️ Puede distraer al Gobierno y alejarlo del foco de los temas esenciales.
➡️ Las y los representantes populares pueden responder primero a los intereses de su partido político y desestimar los deseos de la ciudadanía.

¿…Y SIN REELECCIÓN?
➡️ Surge la necesidad de producir liderazgos políticos de reemplazo cada año.
➡️ Se generan tensiones en la sucesión, inclusive dentro de un mismo partido.
➡️ Y se intensifica el intento de ejercer el “poder detrás del trono”.

***La opinión del autor no refleja la del medio.