Por más que lo critiquen, el ex alcalde silaoense Jorge Galván supo marcar el paso en su territorio. Antes de la visita ya predecible del aspirante Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, las fuerzas galvánicas lograron congregar a más de 800 almas panistas en uno de los salones más grandes del municipio para recibir al senador Fernando Torres Graciano.

Mientras que en el evento de Galván y sus tropas había casi un millar de personas, este jueves 30 de noviembre dejaron descobijado a Diego. Poco faltó para que sólo se viera una bola de heno rodando como en el viejo oeste.

Ya ni modo, Diego. Te volvió a fallar el trío integrado por el regidor Mario Roberto López Remus, el diputado local Guillermo Aguirre y el ex presidente municipal Juan Roberto Tovar. De los tres no se hizo uno.

Algunos panícolas del terruño señalaron que Sinhué se retiró desencajado, que su rostro no denotaba la satisfacción de ver un recinto atestado y cientos de personas esperándolo afuera para ovacionarlo. No hubo verbena ni marcha con todo el boato imaginable, sino simple y sencillamente un reflejo del exiguo y flácido aparato de López Remus.

Seguramente, Diego ya lo comprobó. El regidor antagonista no tiene plataforma para ser candidato a Presidente Municipal. Su equipo sólo podría llevarlo a ser presidente de un comité vecinal. Ya lo dijo el gobernador Márquez: la definición no se dará en el círculo rojo, sino en el territorio.