En todo el Bajío, uno de los panistas más fuertes desde hace más de una década se llama Jorge Galván y, por más críticas que recibe, ninguno de sus correligionarios lo opaca en redes de apoyo, consolidación de cuadros u operación política para garantizar el éxito comicial. En Silao de la Victoria, ya hizo dos Alcaldes: Juan Roberto Tovar Torres (2009-2012) y Juan Antonio Morales Maciel (2015-2018). Más allá de los magros resultados que rindan para la posteridad, ambos personajes eran tabula rasa antes de adherirse a las huestes de Galván, quien también puso sobre el tablero legislativo a tres ases de Acción Nacional: el ya mencionado Tovar Torres (2006-2009), Mario Roberto López Remus (2009-2012) y Guillermo Aguirre Fonseca (2015-2018). No es casualidad ni obra del Espíritu Santo que los tres hayan ocupado curules en el Congreso del Estado. El primero y el tercero fueron sus incondicionales cuando apenas creaban sus primeras pócimas en la alquimia electoral, mientras que el segundo pupilos de la lista —ya dos veces regidor— fue su mano derecha y, a la vuelta de tres años, cometió la tradición para evitar la victoria de su maestro ante el priista Enrique Benjamín Arzola, mundialmente famoso por orquestar un ataque en contra de la libertad de expresión.

Se configuran nuevos escenarios para el PAN en Silao.

A 18 años de su ascenso, Galván tiene entre sus manos la posibilidad de fraguar otro triunfo albiazul en el núcleo de la industria automotriz, salvo que el gobernador Miguel Márquez Márquez decida permitir el regreso del PRI, llevando a Mario Roberto López Remus como candidato del PAN a Presidente Municipal de Silao en el proceso que se avecina (López Remus provocó la derrota de su propia cuna en el 2012 y premiarlo sería una burla para todo el panismo local). Galván hizo las veces de mentor cuando todos ellos eran novatos, cuando apenas se les daba la oportunidad de fulgurar en las grandes ligas, sin embargo, los alquimistas del partido conservador ya lo están olvidando y López Remus, a pesar de sus logros como estratega, es más un agente divisor que un catalizador en sentido positivo. Su presencia o intervención sí es capaz de hacer reaccionar un conjunto de factores, pero en contra de los intereses del PAN, un partido que, mutatis mutandis, puede conseguir su séptima estrella en Silao. Si quieren sufrir el segundo descalabro en 21 años, dejen que Márquez Márquez le dé la bendición a Mario Roberto.