ROMITA, Guanajuato | #MarcaPersonal | Con la aparición de la Virgen de Guadalupe en las letras de promoción turística que se colocaron en el jardín principal, el Gobierno Municipal de Romita violó el principio laico de separar la función pública de las iglesias y los símbolos religiosos.

A juicio de los y las romitenses que profesan otras religiones, el uso del máximo icono del catolicismo mexicano es discriminatorio, ya que tiene un enorme potencial simbólico y un enorme poder sensibilizador.

Esto quiere decir que usar la silueta de la Virgen de Guadalupe para referirse a las Fiestas Decembrinas como un atractivo turístico de la ciudad hizo pedazos el mandato constitucional.

Usan símbolo religioso en promoción turística de carácter oficial.

Oswaldo Ponce Granados tiene toda la libertad de profesar la religión que él quiera, pero como Presidente Municipal en tiempos de la multiculturalidad vuelve a pisotear la Carta Magna y se pasa por los testículos la laicidad.

La recién creada Jefatura de Turismo violentó la Constitución al reflejar pública y visiblemente una tendencia religiosa en un producto promocional del Municipio laico, plural y diverso.

En sus letras turísticas, el Gobierno romitense denota una visión excluyente y discriminatoria que no reconoce la diversidad e intenta imponer una sola concepción de la religiosidad, a pesar de que el artículo 130 de la Constitución mexicana establece la separación del poder público y las creencias religiosas.

Un ataque grave contra la laicidad provino, de nueva cuenta, desde el ámbito local, donde el Alcalde romitense consintió el uso evidentísimo de un símbolo católico que sirvió para consumar la conquista espiritual, es decir, la implantación de la fe católica en la Nueva España.

La libertad de credo religioso debe interpretarse en clave laica, sin embargo, Ponce Granados, extrajo una imagen de inmenso poder comunicacional de su contexto original para trasladarla al plano público y usarla como imán turístico de carácter oficial.