MARCA PERSONAL/ Mario López Remus sabe que asumir un rol antagónico y amenazante deja dividendos políticos más pronto, él sabe que respetar las normas y comportarse como un acólito en misa de gallo no genera ganancias a corto plazo. En el PAN hay que ser el aguafiestas, el sabelotodo y el menos propenso al debate racional para ascender rápidamente. Así lo piensan sus dos únicos colaboradores y ése ha sido el juego de un político acomodaticio de ascendencia ibérica que ha hecho de todo, excepto trabajar por el partido.

Las etiquetas negativas no son en vano ni se endilgan a la fuerza, sino simplemente derivan de la radiografía política de un regidor panista que hizo alianza con su homólogo priísta para boicotear los proyectos iniciales del alcalde Juan Antonio Morales Maciel y luego coaccionarlo. Ahora, sorpresivamente, son aliados.

López Remus sabe sacar la lectura más catastrófica de cada escenario y, con base en un discurso pesimista, ganar posiciones sin trabajar. Y la pereza no se percibe a simple vista cuando reza la letanía: “yo se los dije” y “nunca me hicieron caso”. Son las dos reprimendas cuando no se gana o se fracasa… Claro, sin su ayuda.

A base de explotar el refranero popular y escalar gracias a la crítica contra sus correligionarios, el ex diputado local ha podido vivir de la política durante casi dos décadas y desea sobrevivir a la designación del candidato panista a la Presidencia Municipal de Silao, aunque sea con un pequeño premio de consolación.

Las épocas electorales cohesionan, desagrupan, desorientan o recomponen.
Y en épocas electorales, el “eterno suspirante” ha hecho de todo, menos cohesionar. En el 2012, por ejemplo, se adhirió a las fuerzas priístas para derrumbar la segunda postulación de Jorge Galván. En términos de logros y resultados, el PAN perdió y por paliza cruel, pues Enrique Solís —un candidato muy débil— pudo llegar a la Presidencia Municipal. El enemigo número uno de Acción Nacional cuando las decisiones no lo favorecen se encargó de reunir PANdilleros contra la corriente galvánica. Mediante esta ardid, el panismo vio diezmado su potencial y cayó al segundo puesto.

Ahora, al verse alejado de la designación, López Remus se desbarranca… Si lo sacan de la lista de aspirantes a candidato del PAN, vacunan al partido contra el fracaso electoral. El ex legislador y ahora regidor por segunda ocasión sólo garantiza una cosa: división al interior del panismo y, por consiguiente, una derrota, pues el mecenazgo de Gerardo y Martín Valdovino es una cuestión que dentro de Acción Nacional desagrada y bastante.