MARCA PERSONAL/ Contra viento y marea, Antonio Trejo se mantiene como el panista más competitivo para pelear por la silla principal del Cabildo en las elecciones del 18. Es, por decirlo de manera tradicional, el caballo que galopa por la ruta del triunfo. A estas alturas del partido, ya nadie cree que la candidatura sea para el debilitado e insurrecto Mario López Remus, ahora conocido como “el eterno suspirante”. El PAN tiene en Trejo un corredor con velocidad y resistencia para llegar en primer lugar. Si por equivocación garrafal fuera Remus u otro el designado, los beneficiados son Guadalupe Espinosa, del Verde, y Carlos García, de MORENA, porque el PRI, huelga decirlo, está herido de muerte con la imposición del ex panista Rogelio Santoyo. En pocas palabras, el ex diputado e ingeniero Remus representa el fracaso electoral por dos sencillas cuestiones: provoca la desbandada y no tiene redes de apoyo. Electoralmente es flaco y políticamente, pernicioso. En una lógica simple, no puede ser el candidato panista.

Pelea por la silla principal del Cabildo.

Remus, quien encarna la pudrición política de un partido momentáneamente secuestrado por la camarilla que dirige Juan Roberto Tovar, sólo cuenta con el apoyo del síndico Mario Gallardo y el asesor jurídico de ambos. En cambio, Trejo, comunicólogo de profesión, tiene la estructura necesaria para fortalecer la identidad panista, preservar la Alcaldía y contribuir con la cuota voluminosa de votos que requieren Diego Sinhué Rodríguez Vallejo y Ricardo Anaya Cortés. Aun cuando padeció los embates calumniosos de Miguel Sustaita, un ex panista que aparece en cualquier besamanos del Gobernador, el ex Secretario de Ayuntamiento avanza sin mancha tras recibir un fallo favorable: Sustaita tuvo que ofrecer disculpas, pues sus acusaciones resultaron falsas y jamás presentó pruebas fehacientes sobre un asunto que de origen no tenía pies jurídicamente válidos. El empresario del agua intentó endilgarle la culpa de orquestar una maniobra para aprobar el incremento a la tarifa del transporte público, una blandengue falacia contra el individuo, ya que el Secretario del Cabildo no tiene voz ni voto y el reajuste tarifario se analizó —y autorizó— después de la salida de Trejo. El veneno de Sustaita no tuvo efecto y bien se sabe que, en la escuela de la guerra, lo que no te mata es lo que a la postre te hace mucho más fuerte.

***La opinión del autor no refleja la del medio.

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