Marca Personal | Juan Deville

PAN: EN COMBUSTIÓN. Apenas prendiéndose poco a poco, el panismo se mantiene como puntero. Desaprovechó la ventaja de arrancar en solitario, pero la juventud del candidato Alejandro Gallo marca la diferencia ante adversarios dinosaurios sin ofertas creíbles o sólidas. Hacia el exterior, poca creatividad para posicionar las propuestas que plantea punto por punto. Decir que el candidato llega a escuchar necesidades y prometer cosas resulta más que obvio, porque de antemano se sabe que no es turista ni va de paseo. Tiene un buen paquete de propuestas, pero éstas no se han resaltado (e inclusive se eclipsaron después del estridente y bien estructurado discurso del primer día de campaña en la alameda). Decir que estuvo en tal o cual punto no es el foco ni el centro de la conversación pública, sino el nivel conceptual, la novedad y el alcance de sus propuestas. Sea como fuere, las estadísticas lo ponen como el puntero.

MORENA: AL ACECHO. Carlos García ya fue Alcalde (por el PAN) y, casi 20 años después, le tocó ser candidato a la Presidencia Municipal por segunda vez en su vida (ya por MORENA). En su tercer lanzamiento como candidato a la Alcaldía (otra vez por MORENA), llega con un discurso más “masticado”, con mayor entrenamiento (y movimiento) sobre el escenario y puede conectar más fácilmente con la gente, pero su brandeo personal, todavía vintage, confunde entre lo “chairo” y lo burgués o lo izquierdista-comunistoide y el ultraconservadurismo del Bajío. Las legiones de MORENA, aún sin politizar, no lo ayudan. Eso sí: caminan, caminan y caminan por todos lados. La utilización de anglicismos para “apantallar” (como meeting) contribuye más a la confusión que, de repente, enreda al candidato en las repeticiones o intermitentes ilaciones. La presencia de Santoyo, por supuesto, resta muchísimos puntos. Sin embargo, MORENA (como una bolita de hidrogel) puede llegar a ser el rival al que no se le debe perder de vista.

PRI: EN DESCOMPOSICIÓN. Cruz Rangel, con un traje oscuro de yuppie ochentero en sus lonas, da muestra de la gradual descomposición del PRI que añora sus faraónicos mítines que atestaban las plazas de porristas. Parece más un personaje de utilería que un protagonista de su nueva aventura electiva, en la que el ex alcalde Enrique Solís parece estar jugando el papel del “Mago de Oz”. Sin el apoyo de los “Auténticos Priistas” y sin un plan estratégico bien clarificado, Cruz Rangel avanza entre las penumbras que concede el máximo nivel de prudencia financiera (por decirlo de algún modo). El jingle a ritmo de cumbia trata de sacar al PRI de su fosilización/petrificación y la tipografía evoca (y comunica) esos sueños de jovialidad peñanietista ya lejana, pero algo demasiado priista/anquilosado no encaja en ese marco mental que se pretende construir a base de millennialismo artificial.

NUEVA ALIANZA. La docente Mariana Palafox despierta interés entre el magisterio, por las conexiones hacia las diversas corrientes del Sindicato Nacional de las Trabajadoras y los Trabajadores de la Educación. Esas simpatías no se expanden hacia fuera del núcleo magisterial por las aún endebles (y tal vez cándidas) propuestas. Urgente calibrar la formulación de sus propuestas y alejarse del modo recitación-concurso de oratoria con el que las presenta.

VERDE. Miguel Bolaños sigue tratando de asemejar el estilo del panista Alejandro Navarro. Un TikTok, por más chistoso o “bubblegummer” que sea, no representa un “milagro electoral” ni un puente que teletransporte a la victoria —ya ostensible— del 7 de junio. Un TikTok es una de las tantas vías útiles para masificar un mensaje, pero no es la sustancia o el quid del plan estratégico. Trastabilla entre ocurrencias e improvisaciones. Y sin Pita Corral, su ruta se hace más espinosa.