SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | Utilizar el modo personal para presumir aciertos y emplear el plural para criticar errores o repartir culpas es el estilo clásico de Rogelio Santoyo, un fugitivo del PAN que pretende lanzarse como candidato una vez más.

«Yo lo hice» cuando es acierto y «nosotros lo hicimos» cuando es tropiezo. Así funcionan las cosas para un ex militante de Acción Nacional que desea pelear por la Presidencia Municipal en 2021. Todavía suena a utopía —léase ‘chaqueta mental’—, pero el ex panista tiene la candidatura entre rabo y ceja.

Acompañado por el ex titular de Desarrollo Social, Mario Delgado (1997-2000); el ex regidor Ismael Camarillo (2000-2003) y el ex alcalde Alfredo Mosqueda (1994-1997), Santoyo —el títere de Víctor Nila— pende única y exclusivamente de lo que diga o haga Gerardo Sánchez, otro ex que ya no quema ni alumbra.

Rogelio Santoyo, un fugitivo del PAN que pretende lanzarse como candidato una vez más.

En Silao, uno de los últimos grandes bastiones del panismo en la región e inclusive en todo el País, el reciclaje de políticos no es bien visto. Y si se niegan a creerlo, pregúntenle a Carlos García o al mismo Alfredo Mosqueda, primo del ex secretario de Gobierno, Gerardo Mosqueda.

Después de que llegó a la candidatura, en la que sufrió grandes presiones por parte de los autodenominados ‘Auténticos Priistas’, Santoyo se fue desmoronando poco a poco, más por la falta de recursos mentales que económicos. También tuvo que enfrentar las acusaciones de los opositores, quienes lo calificaban como un usurpador o un arribista, porque llegó a la candidatura bajo el padrinazgo de Gerardo Sánchez, en un contexto totalmente acolchonado que impuso un examen a modo como principal traba para frenar a otros competidores, como Francisco Velázquez o Javier Barba.

En momentos en los que el PRI, partido de centroizquierda, se ha desplomado, Rogelio Santoyo —o Víctor Nila— tendría que levantar un andamiaje económico mucho más alto y robusto que el puntero de 2018 o definitivamente dar el segundo
‘chaquetazo’ y saltar a MORENA. Tan sólo, el PAN derrotó al PRI por una diferencia de nueve mil votos.

En pocas palabras, ni estaba ni está preparado para ser candidato.

Aunque encarnar el papel de aspirante residual, refrito político o cebo para las pirañas no sea cosa fácil, insiste en el «primero yo y luego yo». Así las cosas, Santoyo sigue enredado en «el eterno juego del yo».

***La opinión del autor no refleja la del medio.