¿Quieren adoptar a otro ex panista como candidato?

 

MARCA PERSONAL/ De las últimas cuatro votaciones, el PRI ha ganado una y perdido tres. La única victoria se transformó en fracaso, pues Enrique Solís Arzola, el único ganador en un decenio, no supo cómo lidiar con los medios.

Los 3 descalabros electorales del partido tricolor fueron ocasionados por la pulverización del voto, un fenómeno que sólo se produjo por la vía del dedazo al estilo clásico: en 2009, la imposición de Gerardo Valdovino como candidato de un Frankenstein nunca antes visto provocó que las corrientes ortodoxas del PRI se alejaran y lo repudiaran. En lo que parecía ser una simulación de odio antiyunquista, el ex Alcalde de extracción panista perdió frente a Juan Roberto Tovar, ahijado en ese momento de Elías Villegas, también padrino en su momento de Valdovino. Con un ex panista incrustado en el PRI, el PAN ganó sin esforzarse mucho. ¿Qué ocurrió aquella vez? ¿Demasiada desnutrición política o reventaron al PRI por dentro?

Atacado por el grupo de Enrique Solís —quien hizo alianza con el PAN—, Leonel Mata perdió ante el candidato blanquiazul Juan Antonio Morales, tras una campaña que pareció colchón de reposo para el PRI y propulsor a chorro para el PAN. En 2015, el PRI solamente pudo conquistar dos sillas en el Ayuntamiento: una para Teresa Linares, pasajera sin pena ni gloria en el tren de las desilusiones, y otra para Víctor Nila, el vínculo político entre el dirigente estatal, Santiago García, y el candidato. Colocado en la primera posición de la planilla priísta, Nila se encargó de boicotear a su propio partido y ahora es el amigo público número uno del Alcalde panista, quien inclusive asistió a una presentación editorial del senador Gerardo Sánchez.

El mismo Víctor Nila es ahora el enlace entre el Comité Directivo Estatal y el aspirante Rogelio Santoyo, a quien pretende imponer mediante su compadrazgo con Santiago García.

Nila presume que cuenta con todos los mecanismos para imponer a Santoyo como candidato e incluir a parientes y amigos incondicionales en la planilla tricolor. Santoyo, el ex síndico panista, no es una buena opción para los auténticos priístas, quienes ya no desean perder por una diferencia aplastante ni regalar la plaza tan fácilmente. Nila, en estos momentos, representa la encarnación de la derrota y, en el peor de los casos, el vendedor de la franquicia PRI.

***La opinión del autor no refleja la del medio.

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