Sin un montaje escénico de idolatría, el senador salvaterrense Gerardo Sánchez García no hubiera logrado ilusionar a los «hombres crasos», denominación con la que los magos de la Grecia antigua llamaban a los oyentes susceptibles de ser engañados, por lo cual podríamos inferir que Sánchez García completó su aprendizaje político de la mano de un buen coreógrafo. Con él, sedujo a las multitudes que pudo dejar atónitas en el Auditorio del Estado, mirándolo como si fuera un ser venido del cielo.

Los «hombres crasos», como se decía que eran los paflagonios, muchos de ellos supersticiosos e ingenuos, se quedaron boquiabiertos ante él… Y simplemente por haberles llevado a uno de los saurios más famosos del Parque Jurásico del PRI.
Naturalmente, no da puntada sin hilo. El temible saurio formó parte de un minucioso plan. ¿Cuál es la mercadería priista de la que unos y otros tienen necesidad? Nada más codiciado que tomarse la selfie con el invitado de lujo, aunque la adquisición de sus dos departamentos de lujo en Miami sea un tema que huele a descomposición por efectos bacterianos. Carlos Romero Deschamps, quien apareció en el informe legislativo de Gerardo Sánchez García, es el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y se le conoce más por ser amante de los Ferraris, los relojes de oro de 18 kilates y los yates que por su papel en el Senado. Como legislador, Deschamps sí destaca entre los 128 senadores, pero por su improductividad y sus ausencias.

Recuérdese, por ejemplo, el famoso Pemexgate. Al tamaulipeco de 74 años se le acusaba de haber desviado 500 millones de pesos para la campaña presidencial del perdedor Francisco Labastida. Aunque el jeque petrolero provocó que el PRI pagara una multa de mil millones en el 2003 por aquel escandaloso desvío, sigue siendo un priista intocable.

En el 2008, el diario Reforma reveló que Deschamps tenía un yate en Cancún, cuyo valor alcanzaba los tres millones de dólares… Y por si este lujo fuera poco, pagó casi ocho millones de dólares por dos departamentos de súper lujo en la torre The Bath Club de Miami. Éste es el amigo que Sánchez García utilizó para realzar su aparato teatral de ilusionismo político e hipnotizar a los paflagonios del PRI, a los «hombres crasos» que, según el humorista Luciano, podían ser fácilmente embaucados por los magos que les vendían la adivinación del futuro.

¿El dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros habrá traído su reloj de 18 kilates, el que le costó más de 7 millones de pesos?

En el 2013, el invitado del ex dirigente nacional de la Confederación Nacional Campesina le regaló un Ferrari Enzo edición limitada a su hijo José Carlos Romero Durán. Este cochecito cuesta 2 millones de dólares y, para obtenerlo, el comprador debe demostrar que por lo menos posee otros dos de ese tipo. El invitado de Sánchez García es tan deleznable como Elba Esther Gordillo, es la versión masculina de Gordillo en cuanto a percepción social negativa, pero tenía que estar presente en el Auditorio del Estado para engordarle el caldo al otro senador. ¿Quisieron ser nota nacional o quisieron revelarse como la dupla prianosáurica que próximamente hará pacto con el PAN para controlar algunos municipios del estado de Guanajuato?

***La opinión del autor no refleja la del medio.