Ya no quieren ver a los mismos de siempre.

Busca PRI desechar cartuchos quemados.

Cada diciembre escuchamos los mismos jingles de toda la vida: “Por eso y muchas cosas más, ven a mi casa esta Navidad” y “Si me ven, si me ven, voy camino a Belén”. Cada período electoral, escuchamos los mismos sonsonetes y no son más que el equivalente de lucecitas navideñas para llamar la atención. Al avecinarse las primeras definiciones de los institutos políticos en la brega, se escucha ese mismo canto sirénico: “Ahora sí, adiós a los dinosaurios”, “Tenemos nuevos cuadros”, “Venimos con bríos renovados” y muchos otros lugares comunes que ya no traen fuerza verbal para ser titulares en prensa escrita o electrónica. No son más que eso: tristes y vulgares lugares comunes, como repetir la frase deslavada “a valores entendidos”. Pero tal parece que el PRI sí quiere cambios para Silao y el primer objetivo a la vista es el comité. Más allá de filias y fobias entre priístas que dirigen y militantes al margen del núcleo de poder, el PRI silaoense apuesta por rostros nuevos (o al menos eso parece). Si bien arrancan operaciones al cuarto para las doce, en el cuarto de guerra se cocinan algunas cuestiones con olor a novedad, como evitar —a toda costa— que la planilla de aspirantes a una silla en el Ayuntamiento contenga nombres reciclados u opciones que son todo menos congruencia. La orden sólo es una: la planilla del PRI silaoense, sin reciclajes ni quemados. El candidato a Presidente Municipal no podría ser, por tanto, un personaje que ya participó en el pasado ni cuya cuna política lleve el sello impúdico de Enrique Solís, el gobernante más popular de los últimos tres años, pero no por sus aciertos, sino por el golpe que desde las entrañas de su Gobierno orquestó contra la libertad de expresión. El candidato priísta a la Alcaldía de Silao tiene que ser, según los planes, totalmente ajeno a los grupúsculos que se han formado desde la derrota de Leonel Mata y la reclusión de Enrique Solís. Apostar por rostros nuevos es oxígeno puro para un partido enclenque en tiempos de dominios neopanista. El análisis de lo que ocurre al interior del PRI es sencillo: el poderío electoral de Acción Nacional y la oxidación de las viejas falanges priístas han obligado a muchos suspirantes del partido tricolor a pensar en una regiduría más que en la idea de encabezar un proyecto de alternancia y éste es otro factor de naturaleza metódica para pensar en un candidato externo. El ex regidor Marco Antonio Pérez Jaime o el ex empleado municipal Mauricio Hernández Bustamante no podrían ser los pilotos del avión y otros, como el ya mencionado Leonel Mata o su ahora amigo Javier Barba, sólo buscarían pelear por lo mucho para ganar lo poco, es decir, levantar la mano para ser candidatos a la Presidencia Municipal y así tratar de ser recompensados con un lugar en la planilla, pero, ¡oh, gran desilusión!, el PRI apostará por rostros nuevos… Y si comete el error garrafal de confiar otra vez en los viejos, perderá en automático.

***La opinión del autor no refleja la del medio.