GUANAJUATO, Guanajuato | #MarcaPersonal | La empresa Volkswagen pidió disculpas en Alemania por haber sometido al trabajo forzado a 12 mil personas. Lo mismo hicieron otras empresas teutonas que consintieron la esclavitud durante el dominio nazi. Los papas Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco pidieron disculpas a las víctimas de la evangelización en América, después de mantener el historial de atropellos soterrado. Tal vez anacrónico, tal vez ya innecesario, pero se expresó el «mea culpa». Los discursos no reparan el daño, acaso visibilizan el pecado y animan a explicar su pre-contexto y expiarlo mediante alguna acción remedial (tal como arrojar tirol para tapar el boquete).

ENTORNO PROBLEMÁTICO. La Universidad está inserta en “un entorno problemático que merece atención”, expresó el secretario académico cuando se anunció que nueve catedráticos ameritaron sanción.

El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió disculpas a nombre de su país por las torturas y desapariciones forzadas durante la guerra de Argelia. Agripino, por su parte, omitió pedirle disculpas a las víctimas de acoso sexual en la División de Ciencias Sociales de su principado, perdón, de su Universidad.

Tal vez, pedir las disculpas equivaldría a poner en duda la probidad del claustro académico y admitir el error de consentir las conductas no permisibles y sobreproteger al séquito del Rector en un campus ubicado lejos del Palacio de Lascuráin. Disculparse, dice Juan Villoro, compromete. Tal vez por eso no se emitió.

Tal como se recordará, la Comisión de Honor y Justicia del Consejo de la Universidad de Guanajuato determinó sancionar a nueve catedráticos del campus León, encontrándolos responsables de ejercer violencia de género: 6 con una suspensión de 8 días y 3 con una amonestación. Sin embargo, la Rectoría no emitió disculpas. Invocando la Ley de Transparencia, la laxa Inquisición universitaria informó que no precisaría cuáles profesores ameritaron sanción ni en cuáles comportamientos indebidos incurrieron.

El secretario académico de la Universidad de Guanajuato, Héctor Rodríguez de la Rosa, tampoco pidió disculpas y trivializó el asunto admitiendo que el gran aprendizaje de la institución radicó en ¡¡¡“creerle a las mujeres”!!!

¿Bastó con castigos leves, platiquitas sobre perspectiva de género y un taller de nuevas masculinidades?
“…Existe una cosa que no puede alcanzar ni la falsedad ni la perfidia y que es la tremenda sentencia de la historia. Ella nos juzgará…” (misiva de Juárez a Maximiliano). Hasta aquí la cita.

Si López Obrador en su delirio presidencial les exigió disculpas a la monarquía española y al trono de la Iglesia católica, ¿por qué no pedirle al Rector General de la UG que ofrezca disculpas por un caso reciente que cimbró las paredes de la colmena?

***La opinión del autor no refleja la del medio.

SIN DISCULPAS. Las estudiantes de la División de Ciencias Sociales denunciaron el caso en agosto de 2018. La Rectoría no ha emitido disculpas.