SILAO, Guanajuato.− Una vez superada la cancelación del sueño macielista, las estrategias de los partidos antagónicos al PAN se trastocaron dramática y drásticamente. Cuando todos los discursos opositores ya se centraban en atacar al alcalde Juan Antonio Morales Maciel, Acción Nacional midió cada acre de terreno y rápidamente sustituyó al blanco de los ataques.

Antonio Trejo Valdepeña, egresado de la Universidad de León (UDL), tomó la estafeta para encabezar el proyecto de continuidad panista en una batalla que apuesta por la ampliación de los derechos políticos de los silaoenses, cuya fuerza participativa se incrementó con el uso intensivo de las redes sociales y la apertura de espacios para debatir en público, como la marcha contra la inseguridad que promovió Pita Corral.

El reemplazo de Maciel modificó la dinámica local.

En el contexto de una cada vez mayor demanda democrática por parte de la sociedad, el PAN prefirió sustituir su carrocería de cara al proceso electoral que se avecina, ya que la distribución de sillas dentro del Cabildo se antoja muy reñida entre las principales fuerzas políticas, cuya posición en la tabla fluctúa por el influjo mediático de López Obrador (no de MORENA explícitamente, sino del carismático líder tabasqueño).

Frente a este escenario tornadizo, la historia puede ser muy similar a la vivida apenas hace 11 años, cuando Gerardo Valdovino simuló ser un agitador que buscaba derrocar al PAN. Bajo un discurso zapatista que sólo levanta olas idílicas, Valdovino jamás se pudo deshacer de su capa panista y su antifaz priista nunca logró persuadir al electorado. Juan Roberto Tovar ganó fácilmente y por paliza. ¿Acaso Valdovino fue un simulador para facilitarle las cosas al panismo en una elección que se antojaba en aquel entonces muy apretada?

Hace dos semanas, cuando aún estaba apuntado Juan Antonio Morales Maciel como candidato consecutivo del PAN, los demás partidos saltaban de felicidad. Maciel, con todo y que buscó «por la libre» un acuerdo que sólo le correspondía a la cúpula del Partido Acción Nacional, representaba un muñeco de plastilina blanda que fácilmente podía ser deformado a base de misiles, incluso de plástico.

Los críticos antisistema celebraron la nominación de Maciel, pues desde la oposición se veían sencillos todos los pasos para conquistar el triunfo. Maciel se podía derretir en cualquier momento, incluso antes de arrancar la campaña.

Para los sectores organizados de la sociedad, Silao es hoy un paraíso, pero de ingobernabilidad, un fenómeno negativo derivado de la escasa disposición a consensuar. La palabra disposición desapareció del vocabulario político y ello, junto al aprendizaje exprés, provocó la degradación de muchas acciones de gobierno que se estructuraron desde lo local. No obstante lo anterior, el voto duro del PAN se mantiene por encima de los 15 mil votos y no se percibe alguna fuerza contraria con maquinaria para absorber unos cuantos miles de ese volumen. En este detalle numérico se observan las debilidades y los titubeos de los antagonistas en la batalla electoral que está por arrancar.

El PAN decidió sustituir a Maciel, blanco fácil de ataques.

En el PRI, por ejemplo, se encuadran en una dinámica que agudiza la necesidad de recuperar los principios básicos del partido y recomponer su funcionamiento para recobrar la fuerza originaria de las bases. Sin embargo, queda muy poco tiempo para hacer composturas. En MORENA, el ego lopezobradorista, que prematuramente canta un triunfo federal, les impide trabajar en campos de actuación política que son indispensables para consolidar un equipo de campaña que intimide al puntero y que, según los números, es el PAN.

Después de una exposición sobre el estado de las cosas en materia electoral dentro del marco contextual de Silao, cada aspirante tomará decisiones que a la postre se verán reflejadas en regresiones o progresiones numéricas muy notorias, dada la pulverización del voto útil y la época de desencanto político que vivimos, lo cual puede ocasionar altos índices de apatía y abstinencia.

En cualquier escenario que se produzca, Antonio Trejo aparece como un candidato que subió al PAN por el ascensor del edificio electoral, contrario al efecto debilitador que producía Maciel, quien mantenía al panismo en el sótano, con una imagen de gobernante atenuado y extenuado por las críticas.

A decir verdad, esta campaña tendrá que ser de contenidos, una campaña en la que cada partido tendrá que recuperar sus conceptos esenciales para diferenciarse y ser una opción viable ante el electorado que, con el flujo constante de información, ya no se chupa el dedo ni cree en las bombas que se lanzan de manera infundada.

En conclusión, la rebelión de las bases por la pérdida y la destrucción de los fundamentos inspiracionales será clave para entender los avances de cada partido, pero la aparición de un candidato panista no previsto por la mayoría modificó el marco referencial para diseñar estrategias. Maciel sería blanco fácil, pero su relevo comenzó a trabajar para recomponer el camino del panismo silaoense en dos sentidos: fortalecer la unidad partidista y recuperar la agenda local. El candidato a la Gubernatura, Diego Sinhué, así lo requiere y la reestructuración electoral al interior del PAN rompió con esa inercia que ya se vaticinaba como elemento predominante durante la campaña que inicia el 29 de abril. El mapa de calor electoral, el catálogo de acciones estratégicas, las armas y los rostros han cambiado.

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