OPINIÓN | COMENTARIO

SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | Mientras más se escala en la cadena de mando, menos contacto se tiene con la realidad y más lejano se halla el personaje encumbrado de los votantes. Dominar desde la colina la mayoría de las funciones debería ser el boleto para presidir el Consejo del SAPAS, pero recientemente no ha sido así.

A principios de 2016, Martín Valdovino inventó tener un grupo tan fuerte como el núcleo panista para apropiarse del Consejo y empezar a construir el cacareado regreso de los Valdovino a la Presidencia Municipal por conducto de Mario López Remus.

GUERRA. Maciel combatió el cacareado regreso de los Valdovino a la Presidencia Municipal. Mario López Remus (derecha) encarnó el papel de intermediario entre los facciosos y el Ayuntamiento.

Es un episodio revelador: Maciel, el entonces presidente de Silao, comenzó a inquietarse y optó por regalarle espacios a la oposición para frenar el encumbramiento de Martín Valdovino, la versión silaoense de Donald Trump.

Valdovino quiso escribir el manual para construir plataformas electorales con muchísima anticipación y eso lo desarraigó por completo del Consejo. Nadie compró la ficción personal: ni tenía grupo fuerte ni quiso construirlo.

¿Se creía el tipo más listo del mundo o recibiría el apoyo del entonces gobernador, Miguel Márquez? Él presumía contar con el padrinazgo y la venia de Márquez. Sin embargo, primero le arrebataron la dirección general del SAPAS y luego lo echaron fuera del Consejo, después de intentar agredir al aún consejero, Guillermo Gutiérrez.

En este ejemplo se resume que el órgano cerebral del Sistema de Agua Potable se ha visto más como catapulta a cargos más altos o como cáliz de la supervivencia política, pero casi nunca como vehículo para garantizar la dotación de un servicio vital: el agua para consumo humano.

En muchos está la idea de refundar y modernizar el Sistema de Agua Potable y en muchos predomina el deseo insalubre de formar un grupo hegemónico.

Este predominio del personalismo por encima del consenso es un problema en la política doméstica (el “yo” se utiliza para subrayar aciertos y el “nosotros” para suavizar errores).

POLÉMICA. El órgano cerebral del Sistema de Agua Potable se ha visto más como catapulta a cargos más altos o como cáliz de la supervivencia política.

Normalmente, un aspirante a consejero del SAPAS puede ser la cabeza de una vertiente política que polariza. Allí está Valdovino y, más hacia atrás, Enrique Solís, quien desbrozó el camino hacia la Presidencia Municipal desde el Consejo.

El Consejo en lo particular y la ciudadanía, en el sentido más amplio, requieren de menos caciques y de menos compadrazgos, de más experiencia en la cosa hidráulica y de más habilidades en la gestión de recursos. De menos personalismo y de más profesionalismo.

Si para la conformación del Consejo se desprecia a los técnicos y se decide encumbrar a los chapulines, habrá mayor propensión a improvisar planes y, por ende, a demoler la credibilidad del órgano que regula las actividades del SAPAS.

¿Prevalecerá el amor por la hegemonía o valdrá más la intención de tejer consensos?

Ante la exposición de fidelidades políticas e hipocresías, los técnicos saben que son vulnerables a que se les excluya. Dejando a un lado las especulaciones, la renovación del Consejo ha sido evidencia de la grave tensión que puede darse entre el Ayuntamiento y las fuerzas ocultas.

En resumen, el gran reto es evitar el uso faccioso de las instituciones.

***La opinión del autor no refleja la del medio. #SomosClic

CONTINUIDAD. 25 por ciento del actual Consejo puede repetir en el cargo. ¿Quién sí merece la continuidad?