GUANAJUATO, Guanajuato ‖ #MarcaPersonal ‖ #Análisis ‖ Las trinidades verbales de la política comienzan con las tres C’s del gobernante combativo: cabeza, corazón y carácter. Con esta tríada de la letra C, el académico Jesús Reyes Heroles se refería a las virtudes básicas del político que busca diferenciarse del resto o que quiere despuntar por encima de contrariedades, celos y condicionantes. Como buen generalista, don Eulalio Ferrer solía decir que hay muchos conjuntos de tres palabras que se distinguen por su sonoridad rítmica, pero este racimo en particular, más allá de su juguetona reverberación en el mundo de los lemas, tiene mucho de certeza, concisión y coherencia para la consecución de ese «algo» que se precie de ser buen gobierno. Sin tantos rodeos, cabeza, corazón y carácter constituyen la Santísima Trinidad de cualquier político polémico, aventurado y bien posicionado.

En el caso específico de Alejandro Navarro, el alcalde guanajuatense que saltó a la fama mundial por obra y gracia de la ultraexplotadísima declaracionitis, cabeza, corazón y carácter son los tres ingredientes de la receta para hacer que ese cambio tan pregonado por él mismo ya se note.

Polémico, aventurado y bien posicionado, Navarro hizo uso de Santísimas Trinidades Verbales para acrecentar su fama: “No queremos malandros”, “Llegamos haciendo leña”, “Voluntad con innovación”, “Impulsamos acciones contundentes” y “Estamos echándole galleta”.

Polémico, aventurado y bien posicionado, Navarro hizo uso de Santísimas Trinidades Verbales para acrecentar su fama: “No queremos malandros”, “Llegamos haciendo leña”, “Voluntad con innovación”, “Impulsamos acciones contundentes” y “Estamos echándole galleta”. E inclusive, su slogan de campaña también apeló a la composición trinitaria: “Sí estarás mejor”.

La trilogía, la Santísima Trinidad de la publicidad, contribuye al contenido eurítmico del slogan… Y las grandes marcas las usan: “Just do it” (Nike), “Disfruta, comparte, vive” (Coca-Cola), “Todo bajo control” (Sony), “Nuestro futuro, hoy” (UNAM), “Mejores por experiencia” (Opel) y un larguísimo etcétera.

“Así nos dejaron la casa, estamos echándole galleta, tenemos poco presupuesto, pero tenemos muchas ganas de hacer las cosas bien, hay voluntad con innovación”, dijo el Presidente Municipal de la Santísima Trinidad cuando inauguró un circuito vial en la zona sur de Guanajuato Capital.

“Sí es importante lo que hoy estamos haciendo. El tema de la planeación en la ciudad, de tener mucha mano dura y de ya no permitir que Guanajuato sea ciudad sin reglas, nos está costando mucho trabajo”, admitió Navarro en ese mismo sitio, pero refleja el trinomio cabeza, corazón y carácter para asentir, conceder y tolerar ante quienes se asustan o se santiguan por las invocaciones a la Santísima Trinidad.

Navarro empieza a dejar atrás el monólogo disfrazado de diálogo y el discurso técnico que se construye con frases ya dichas por otros. Progresivamente, se vuelve más espontáneo, hace uso del humor y combina estructuras discursivas. Hay carácter para encabezar operativos, hay corazón para visitar las colonias con todo el gabinete y hay cabeza para hacer que el cambio se note, ¿o se impondrá la misma apatía de siempre?, ¿o la misma vieja manía de buscar siempre el lunar, la equivocación o el saltapatrás para sofocar proyectos y seguir sumergidos en el oscurantismo de la Colonia que se manifiesta a manera de crítica sin propuesta u horror ante la aparición de la Santísima Trinidad?

Pero mejor invitémosle al lector una ojeada al fenómeno con la frase trilógica del historiador Daniel Cosío Villegas: “concordemos en discordar”.

***La opinión del autor no refleja la del medio.