MARCA PERSONAL / Si el regidor Nila consuma su segunda jugada consecutiva, muchos priistas deben tomar —y con urgencia— un curso intensivo de ajedrez o sobre el arte de la guerra política. Lo que ya está arreglado, bajo el agua o a la vista de todos, se debe desarreglar, sin embargo, los auténticos priistas, los mismos que protestaron en el 2009 contra Valdovino e impulsaron a Enrique Solís, son los mismos que tarde, demasiado tarde, tardísimo, se dieron cuenta de la segunda estocada en el lomo inerme del PRI.

Nila sólo busca perpetuarse mediante la inclusión de una persona afín —y probablemente mujer— en la plantilla tricolor, sea quien sea el candidato. No le importa si queda Barba o Santoyo. Sea cual fuere la propuesta consensuada y validada, Nila preparó el escenario para conseguir otro triunfo personal. Su marca personal consiste en no tener marca cuando pisa los linderos del área: sabe anticiparse para anotar gol cuando la defensiva se distrae.

…Y si el mal ya está hecho por segunda vez consecutiva, ¿qué harán los priistas a pocas horas de la definición?, ¿a poco no distinguieron el gatopardismo de Nila?

Nila hizo la misma faena en el 2015 para llegar al Ayuntamiento por la carretera de cuota: por conducto de Santiago García, instaló a Leonel Mata como candidato en el sitial priísta y, mediante ese mismo enlace, pretende instalar a Santoyo, cuyo único mérito es, al estilo José Alfredo, saber llegar.

Enervados, los priístas que se ostentan como auténticos se aglomeraron en El Potrero, el restaurante de las negociaciones y los vendajes de último minuto, pero… ¿qué harán para que no los sigan madrugando?

***La opinión del autor no refleja la del medio.

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