MARCA PERSONAL / Desde 1997, Silao es uno de los baluartes más importantes del panismo y no solamente en la zona Laja-Bajío. Silao, de alguna u otra manera, ha sido plataforma de lanzamiento para diputados, dirigentes e ídolos de Acción Nacional. Pensemos, por ejemplo, en Miguel Márquez Márquez, una figura cuyo aplomo lleva la impronta silaoense. ¿O qué decir de Luis Felipe Bravo Mena, el líder nacional del partido conservador entre 1999 y 2005?

Silao es la ‘caja chica’ del Gobierno del Estado, el ombligo del clúster automotriz, centro de peregrinaje y sitial de los mártires de la Guerra Cristera, el lugar donde se halla el capricho escultórico del tabor panista cuyo nombre secreto impronunciable es Yunque.

Aquí, en el municipio de la Victoria Alada, fetiche del derroche, el PAN tiene frente a sí la séptima oportunidad de agenciarse un triunfo electoral, ante la fragmentación del PRI y la depauperación de las izquierdas. Sin embargo, el reciclaje, como en los otros frentes políticos, amenaza con desmembrar las hordas que promueven el voto.

En la búsqueda de la séptima estrella, se mantienen tres jinetes en el camino: el alcalde Juan Antonio Morales Maciel, el regidor Mario Roberto López Remus y el ex secretario de Ayuntamiento, José Antonio Trejo Valdepeña, cada uno de los cuales con el derecho legítimo de buscar la preciada candidatura a la Presidencia Municipal. El primero de ellos por la vía reelectiva, el segundo por tercera ocasión y el tercero hará su debut.

Maciel, un alcalde que se meció plácido en la hamaca del ensueño, puede ser —si así se le permite— un kamikaze, en alusión al piloto japonés que durante la Segunda Guerra Mundial estrellaba su avión contra la flota estadounidense y fenecía en la explosión de la carga de bombas. En lenguaje llano, se dice que a Maciel “ya no le alcanzan los números” para la reelección y que su doble juego político (con Diego y con Fernando) lo aleja de la segunda postulación consecutiva.

Aquí una descripción breve de los 3 jinetes:

MACIEL: EL CABALLO VIEJO Y CANSADO

El caballo de Juan Antonio Morales Maciel se agotó antes de la mitad del trienio por falta de provisiones y no resistiría una travesía por el desierto… Y una precampaña es lo más parecido al Sahara o al Gobi: muchos espejismos y ni siquiera pensar en un oasis cercano, pues el financiamiento se limita a la mínima expresión en el plano legal. Su caballo tiene debilidad por las potrancas y eso lo distrae de la responsabilidad gubernamental de cabalgar sin ver a los lados.

REMUS: DOS GIBAS QUE PESAN: EL RESENTIMIENTO Y LA TRAICIÓN

Mario Roberto López Remus avanza a paso lento sobre un camello. Sus dos gibas o jorobas representan las cargas negativas del regidor: el resentimiento contra los grupos que han impedido su asunción y, por ende, el movimiento que orquestó a traición en el 2012 para provocar la derrota de Jorge Galván Gutiérrez en la contienda contra el priísta Enrique Solís Arzola.

TREJO: ELEFANTE ROMPE CRISTALERÍA

El paquidermo de José Antonio Trejo Valdepeña tiene dos ventajas sobre sus oponentes: pisa el terreno político alertando de los peligros con pasos fuertes y tiene varias formas de comunicación (los elefantes pueden comunicarse con bramidos, chillidos e infrasonidos que sólo son perceptibles para ellos). Sin embargo, su salida prematura del Cabildo lo encierra, en términos de exposición, dentro de un cubo de cristal. Si se atreve a romperlo, puede provocar la estampida de la manada contra la reelección macielista, porque los elefantes se protegen unos a otros de manera incondicional, son los mamíferos terrestres más grandes del planeta y pueden recorrer grandes distancias. Viven en el camino. Es fácil enunciarlo a manera de aforismo: avanzar es una necesidad de supervivencia.

Si tú fueras panista, ¿qué jinete o animal elegirías?

***La opinión del autor no refleja la del medio.

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