Antes rendía culto a FTG. Ahora venera a MMM.

El ex alcalde silaoense Juan Roberto Tovar se desprendió de las tropas del senador Fernando Torres Graciano para rendirle tributo a Miguel Márquez Márquez. De ser un devoto del torresgracianismo, Johnny se convirtió en un adorador de Márquez como nuevo santo del Sacro Imperio Panista. Por conducto del yunquista Román Cifuentes, aceptó una ideología política distinta a la que mantenía hasta poco después de haber gobernado en Silao de las seis victorias panistas. Cifuentes, operador político de la corriente olivista, lo llevó a la Secretaría de Obra Pública (SOP), donde lo tienen como «un alguien» que puede hacer la «chamba pesada» en Silao, pero el joven Tovar dejó huella como el peor producto de Acción Nacional. El envase tuvo mucho éxito, pues logró meter seis regidores con un nivel muy alto de votos, sin embargo, el contenido fue demasiado amargo e insufrible para la ciudadanía.

Juan Roberto se empecinó en promover a Melanie Murrillo como la sucesora natural de su trienio y, posteriormente, se decantó por su tesorero Ever Gutiérrez, quien perdió la elección interna del PAN ante Jorge Galván en el proceso comicial 2011-2012. Tal afrenta —ser derrotado por su ex maestro Galván— lo llevó a pactar una alianza con su otrora enemigo Mario López Remus y, juntos, provocaron el triunfo priísta de Enrique Solís Arzola. En esos mismos tiempos, jugó para el bando de José Ángel Córdova y también coqueteó con Márquez, pero a escondidas, pues su corazón aún latía por FTG.

Sus artimañas subrepticias para controlar a la gente pronto lo condujeron al cadalso político. De haber sido un joven destinado a fulgurar en la cúpula, el ex cadete de la academia galvánica pasó a ser un simple caddie —y en el golf, es la persona que sólo carga los palos—.

Su comportamiento irresponsable al asumir el máximo cargo municipal, la campaña negra contra su ex mecenas Galván, la opacidad en las finanzas públicas, la contratación de efebos para ocupar puestos clave, la anulación del Tercer Anillo Vial de Silao, la docilidad ante el priísta Víctor Hugo Ramírez y el perredista Reynaldo Hinojosa fueron algunos de los dislates que derritieron al Johnny de plomo. ¿Cuál liderazgo? La respuesta es unívoca: ninguno, ningún liderazgo.

Alejandro Gallo. El alfil de Juan Roberto Tovar en la Administración de Morales Maciel.

Después de caer en un bache depresivo, Cifuentes lo rescató y, en el plano visible lo puso a las órdenes de Arturo Durán. Bajo la superficie, el ex diputado Tovar trata de torpedear todo lo que se parezca a su ex ídolo Torres Graciano y, para tales tareas de sabotaje, ha revivido a sus efebos de primera división: Salvador Rocha y Alejandro Gallo, ambos en la Administración encabezada por Juan Antonio Morales Maciel. Alejandro Gallo, el que fuera titular de Recursos Humanos durante su gestión, ahora es el director de Ecología, en sustitución de Rubén Becerra. ¿Cuál es su función allí?, cualquiera, menos la medioambiental. Él cuida el ecosistema político de su jefe Tovar.

***La opinión del autor no refleja la del medio.