SILAO, Guanajuato │#MarcaPersonal │ Aunque son el principal motor del voto —o máximo vehículo del clientelismo político—, las asociaciones encabezadas por líderes del comercio silaoense son relegadas por el Departamento de Mercados, donde la poca pericia para tender puentes de diálogo ya empieza a cobrar las primeras fracturas.

Integrantes de la asociación Comerciantes Unidos de Silao, en una reunión con Enrique Solís, en 2014.

Lejos de abonar a la construcción de un proyecto reeleccionista, dicho Departamento —donde se supone debe haber un alto grado de sensibilidad— se mantiene apático ante las necesidades del enormísimo gremio que por igual aglutina carniceros, taqueros, vendedoras de frutas y verduras, artesanas y un largo etcétera.

Una razón por la cual puede haber un bajísimo nivel de solidaridad y compromiso es la procedencia política de quien entre comerciantes de corazón blanquiazul es forastera y ajena a las inquietudes que principalmente surgen dentro del mercado Victoria, epicentro de la discusión pública por excelencia y donde se viralizan las opiniones en contra de cualquier servidor público que no escucha ni atiende.

Con esta disociación entre las organizaciones y el Departamento de Mercados, se empieza a generar un ambiente depresivo que puede acabar en rompimiento. La confianza en el Alcalde, que alcanzó un máximo histórico a principios del presente año, contrasta con la visión discriminatoria que aleja del núcleo al principal motor del voto.

¿Por qué no hay empatía en un área que debe inspirar confianza? Ésa es la gran pregunta que todavía, a pesar de los vendavales, no tiene respuesta.

El actuar de la titular de Mercados contradice —en gran medida— el mantra político de la Administración que consiste en escuchar, atender y resolver, pues ninguno de estos tres verbos activos tiene resonancia en el mercado Victoria, un lugar que —por pensamiento, palabra, obra u omisión— puede achicharrarse en cualquier momento.

El gremio, en petit comité, con el ex alcalde Juan Roberto Tovar.

El Consejo Municipal del Comercio, mostrando músculo político en el jardín principal.