GUANAJUATO, Guanajuato | #MarcaPersonal |

I
Nadie se acordó de la tenencia vehicular. Alejandro Navarro ocupó todos los espacios noticiosos que bien pudieron ocupar el regreso de la temible tenencia o la crisis salmantina de horror e inseguridad. Navarro ganó planas enteras, muchos titulares de gran tamaño, fotos por todos lados y, desde luego, millares de burlas y cientos de opiniones a favor. Guanajuato Capital tiene una caja resonadora que vuelve lo trivial en asunto toral y lo baladí e insustancial en epopeya de los clásicos griegos. Después de la ola de memes que provocó su postura respecto al turismo que no gasta lo suficiente, el Alcalde capitalino tuvo frente a sí el reto ambivalente de enfrentarse a la fama, ya sea por el descrédito o por la aclamación producto de lo que pareciera ser un chiste mal contado, pero al fin y al cabo un impacto publicitario que ni el mismo Gobernador ha podido lograr. Algunos conspiradores pudieran pensar que el equipo de Diego Sinhué arrojó leña ígnea al fuego encendido por Navarro para amplificar el tema del turismo pobre y llevarlo a modulaciones insospechadas, con la subterránea intención de ocultar el regreso de la tenencia, lo cual suena bastante descabellado y, a la vez, no deja de ser un artilugio políticamente viable en la fase del posicionamiento político. En resumidas cuentas, Navarro ya está posicionado (y MORENA aún no quiere aceptarlo).

El Alcalde capitalino tiene frente a sí el reto ambivalente de enfrentarse a la fama, ya sea por el descrédito o por la aclamación producto de lo que pareciera ser un chiste mal contado.

II
Al declarar que su Gobierno busca mejorar el perfil del turista, Navarro quizá se refería a mejorar la calidad de los servicios turísticos para captar turistas de otro perfil, elevar la competitividad, alcanzar notoriedad en otros continentes y en ese constante «ir y venir» generar nuevas opciones de esparcimiento en una ciudad que se ahoga entre las mismas viejas fórmulas. Sin embargo, la interpretación por encima de la objetividad ha llenado de basura mental el ecosistema guanajuatense, donde la declaracionitis, las inmensas ganas de doblegar moscas a periodicazos y el fantasma del ‘chayo’ como instrumento desarticulador aparecen a cada rato para impedir la cristalización de cosas positivas que resignifiquen el estatus turístico e histórico de una capital tan importante como Guanajuato, donde resulta paradójico que se exijan mejores servicios y se le tenga miedo al cambio y a la modernización. ¿Por qué San Miguel y Querétaro ya salieron del frasco en el que aún se encuentra Guanajuato? ¿Por qué Guanajuato no ha podido salir del marasmo? ¿Por la estatura de su clase política y sus medios? ¿Por la poca participación ciudadana? ¿Por las vendettas entre bandos políticos? ¿Por la escasa autocrítica en la esfera donde se toman las decisiones? ¿Por el influjo de Francisco Arroyo y otros mecenas que quitan y ponen piezas? ¿Por qué?

III
En el Cuévano sobre el que ironizó Ibargüengoitia se siguen viendo los mismos moldes conservadores que perciben soplos demoníacos en cualquier cosa diferente. Pusieron el grito en el cielo por las antenas, se horrorizaron cuando algún empresario quiso mejorar las instalaciones de su hotel y se desgarraron las vestiduras ante una ciclovía, un brazo vial u otra cosa que no tiene cabida en el esquema medieval del opinante local promedio. No se quiere decir con esto que se carezca de materia gris para cambiar el estado de cosas y poner a Guanajuato en otro nivel, pero sí hace falta pensar fuera de la caja, pensar fuera del Cuévano. Un comentario desproporcionado se interpretó en modo casero, es decir, en modo globalifóbico, porque en Guanajuato, a pesar de la Universidad pública, sigue prevaleciendo eso: la organización tribal y la fobia a pensar global.

Se han hecho miles de memes, una que otra canción irónica y una aplicación digital para saber si el cibernauta es digno de entrar a Guanajuato.

IV
El comentario del alcalde Navarro lo ha vuelto blanco de críticas, máximo símbolo del humor ácido en redes sociales y gobernante de culto en los últimos cinco días. Se han hecho miles de memes, una que otra canción irónica y una aplicación digital para saber si el cibernauta es digno de entrar a Guanajuato, entre muchas otras cosas que son bastante divertidas. Su nombre apareció en muchísimos diarios y un sinnúmero de portales electrónicos, tanto en la lengua de Cervantes como en inglés. El Daily Mail de Inglaterra, por ejemplo, recuperó la noticia que explotó en la meca cervantina de América. Alejandro Navarro goza por el momento de fama internacional e hizo, sin querer queriendo, una campaña envolvente de promoción turística que bien pudo costar 50 millones de pesos. Puede ser volátil, pero es fama. Guanajuato se proyectó como marca en volumen, escala y espectro, pero dentro del Cuévano conservador hay algunos escépticos como Carlos Arce que todavía no lo alcanzan a ver.

V
Lo que no se ha podido descifrar del todo bien es si la proyección del Presidente Municipal, aun cuando fue duramente criticado e insultado, obedece a un fenómeno fortuito de explosión mediática o tuvo detrás un fino tejido de circunstancias intencionales para llevarlo a la estratosfera, algo que Diego Sinhué necesita para colocarse como figura fácilmente identificable una vez iniciado el sexenio de López Obrador, quien ha dejado ver que tratará de echarse Guanajuato a la bolsa, con o sin sus izquierdosos tentáculos que contra todo despotrican.

VI
Curiosamente, la declaración sobre el turismo de baja capacidad adquisitiva catapultó a Navarro a las grandes ligas del meme en el umbral de la toma de posesión del Peje y justo a unas semanas de la temporada navideña, quizá la más atractiva para hoteleros y restauranteros por el flujo de efectivo y el ambiente de relajación y camaradería que se vive en diciembre. Por lo tanto, los efectos del navarrismo se podrán ver reflejados ahora que inicie el descanso decembrino… y podrían ser números demasiado agradables para el sector turístico y otros 10 segmentos productivos que dependen directa o indirectamente de cómo se mueva el turismo, pues tan sólo este fin de semana, con la celebración del festival “Catando México”, se percibió un destino hasta el cogote. Navarro, mientras tanto, es el más solicitado para tomarse la foto.

El comentario aparentemente clasista lo ha vuelto blanco de críticas, máximo símbolo del humor ácido en redes sociales y gobernante de culto en los últimos cinco días.

Navarro ganó planas enteras, muchos titulares de gran tamaño, fotos por todos lados y, desde luego, millares de burlas y cientos de opiniones a favor.

Alejandro Navarro goza por el momento de fama internacional e hizo, sin querer queriendo, una campaña envolvente de promoción turística que bien pudo costar 50 millones de pesos.

***La opinión del autor no refleja la del medio.

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