Guerrero Agripino, ¿cómplice de la destrucción, mecenas del sindicalismo charro o nueva víctima de la dictadura sindical?

 

GUANAJUATO, Guanajuato | #MarcaPersonal | A cambio del silencio que inhibe cualquier acto de rebeldía en contra de su Sacro Rectorado, Luis Felipe Guerrero Agripino alimentó al dragón que devora la grandeza universitaria. Pero no es cualquier dragón, pues sus dominios se extienden más allá de lo institucionalmente establecido y su predominio rebasa las dos décadas que, por permisividad rectoral, son el paroxismo y el insulto burlesco de la dictadura perfecta al interior de la Colmena Legendaria. Sindicalismo charro que subyuga, dicen los entendidos.

¿Será candidata a dirigir los destinos de la UG?

A imagen y semejanza de la hidra mitológica, cuyas cabezas renacen aunque sean cercenadas, ese dragón se mantiene vivo por la sumisión (o el agachismo) de trabajadores universitarios que viven sometidos bajo amenaza de ser intimidados, un amedrentamiento clásico cada que hay intención de renovar la estructura sindical. Verdad, mito, leyenda o invención de murmuradores que envidian dicha potestad, los trabajadores al servicio de la educación universitaria exigen renovación, sin embargo, el dragón arroja fuego por sus fauces ante cualquier movimiento que se haga sobre el tablero donde el recelo y el contubernio son jugadores gemelos que combaten a hierro candente contra la apertura democrática.

Guerrero Agripino, un rector constantemente criticado por los yerros cometidos en un intento de Principado hiperacademicista que se atreve a lacerar con epítetos despectivos al gremio periodístico, permitió por vía del pacto subterráneo la supervivencia del dragón que, según las sospechas, ahora le da la espalda e intenta asestarle un certero y duro golpe para vengar la afrenta que apenas hace poco sufrieron ciertos liderazgos universitarios de rancia raigambre (¿acaso esta enemistad el peor agravio y error del Rector?). A la luz de este enredoso contexto, ¿el acercamiento entre el ASTAUG y otras fuerzas oscuras quiere decir que Teresita de Jesús Rendón Huerta Barrera saldrá como finta en el juego de cartas o acaso se pretende llevarla a la rectoría sin concesiones ni caricias de consolación para Guerrero Agripino?

¿Quién lleva las de ganar? ¿El actual Rector, el grupo yunquista que ejerce su influjo dentro de la Máxima Casa de Estudios… o acaso Víctor Jiménez Ramírez, decano sindicalista que codirige los destinos de la UG? …Y el sacrosanto Consejo Universitario, ¿dónde queda?, ¿aún determina el rumbo o sólo es un ornamento tan inerte como la cantera del edificio central?

***La opinión del autor no refleja la del medio.

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