GUANAJUATO, Guanajuato │#SomosClic│ Este 27 de noviembre, la Capital del Estado recuerda la extinción de la chispa literaria del escritor y periodista guanajuatense Jorge Ibargüengoitia Antillón, quien destacó en las letras mexicanas por su estilo ácido.

Dueño de virtudes humorísticas, Ibargüengoitia es recordado por el derroche de ingenio en la novela “Estas ruinas que ves”, cuya acción se desarrolla en la ciudad llamada Cuévano, probablemente un retrato de la mismísima Guanajuato.

El escritor guanajuatense nació el 22 de enero de 1928.

“[…] Los habitantes de Cuévano suelen mirar a su alrededor y después concluir:
—Modestia aparte, somos la Atenas de por aquí […]”, escribió en dicha novela, que a la postre sería llevada al cine por el director Julián Pastor.

El humorista capitalino, autor de ensayos, cuentos y obras de teatro, falleció el 27 de noviembre en un accidente aéreo ocurrido cerca de Madrid. El vuelo Francfort-París-Madrid-Caracas-Bogotá se estrelló contra un monte de poca altura e Ibargüengoitia fue uno de los 181 fallecidos, junto con otros escritores que se dirigían a un congreso literario.

“Si vivo ochenta años, cuando muera dejaré un montoncito de libros y me llevaré a la tumba una vastísima biblioteca imaginaria”, citó en una de sus colaboraciones periodísticas, pocos años antes de morir.

Sobre el prosista guanajuatense, la escritora Elena Poniatowska dijo que sus palabras e ingenio brotaban “como cohetes en un brillante fuego de artificio mental”.

“El medio de comunicación adecuado para un hombre insociable como yo es la prosa narrativa”, dijo Ibargüengoitia alguna vez sobre sí mismo.

Él decía que su chispa literaria brotó un día de 1951, justo en el Teatro Juárez de Guanajuato, donde presenció “Rosalba y los llaveros”, una obra del dramaturgo Emilio Carballido.

“Cuévano es ciudad chica, pero bien arreglada y con pretensiones. Es capital del estado de Plan de Abajo, tiene una universidad por la que han pasado lumbreras y un teatro que cuando fue inaugurado, hace setenta años, no le pedía nada a ningún otro”, discurrió el escritor en “Estas ruinas que ves” con su ya clásico estilo de sarcasmo e ironía.

De su obra, también se puede destacar la colección de cuentos breves titulada “La ley de Herodes”, que no debe confundirse con una película homónima del cine mexicano contemporáneo.

Este 27 de noviembre, la Capital del Estado conmemora la extinción de la chispa literaria del escritor y periodista cuevanense Jorge Ibargüengoitia Antillón.

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