#Clic | Silao, Guanajuato | Dice que “nomás de repente” le llegó la inspiración e, impulsado por la “fuente de prodigios, virtudes y contrastes”, se puso a escribir la letra de un himno que le pone la piel chinita. Hacer el ‘Himno a Silao’ lo llevó a recordar a los grandes de la música local, como el incomparable Antonio Zúñiga y su ‘Sombrero ancho’, pero también a todos esos compositores anónimos que —como dijera Juan Gabriel— anduvieron cantando “en el lugar de siempre, en la misma ciudad y con la misma gente”.

Con arreglos de José Juan Becerra y con el apoyo de la Dirección de Educación, Cultura y Deporte, Rafael Álvarez creó la pieza identitaria y la estrenó en el 159 aniversario de la épica Batalla del 10 de Agosto, un episodio por el que Silao tiene un lugar consagrado en la historia nacional. De hecho, la primera estrofa evoca aquel pasaje bélico:

El compositor asegura que Silao alcanzó el estatus de orgullo nacional.

“Es Silao de la Victoria un orgullo nacional,
tus proezas y tus glorias nos legaron libertad;
se oyen ecos de cañones en tus campos de batalla,
aún redoblan los tambores y relumbran las espadas”.

Rafael Álvarez, el compositor del himno, asegura que Silao enaltece el trabajo, la unidad y el progreso, valores que hoy deben verse reflejados en proyectos de enriquecimiento, preservación y difusión cultural, como la creación de la Orquesta Municipal de Silao (ORMUS) y otros grandes ejemplos de la creatividad nativa. En la tercera combinación métrica del canto deja constancia de ello:

“Eres fuente de prodigios, virtudes y contrastes,
vas cruzando por los siglos con anhelos palpitantes;
enalteces la bondad, el trabajo, el esfuerzo,
la concordia, la unidad, la constancia y el progreso”.

…E insertó, a manera de catilinaria o discurso vehemente, un llamado para pedir la expulsión de cualquier actitud despótica, una apelación del sentido del deber que coloque a Silao entre los municipios que guarden su grandeza, cívica e histórica, como su más pura esencia:

“Por tu tierra doy mi vida, al igual que mis ancestros;
si volvieran los tiranos, al clarín estoy dispuesto.
La grandeza es tu esencia, son tus campos majestuosos
y los libros, con las ciencias, tus aliados venturosos”.

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