La delación —y el chisme— como recurso personal de los precandidatos a la Alcaldía podría ser la causa principal de otro descalabro electoral del priismo en Silao, pues sólo desestructura o desmorona. Bien se dice que se necesitan años y gigantes para construir, e instantes y enanos para destruir. Uno de los menos rentables y más alejados del núcleo de las decisiones, llegó hasta la sede estatal del PRI para denigrar —como todo un Iscariote— al dirigente Hugo Granados Arvizu… Y sólo llegó con la encomienda de apuñalarlo por la espalda. El secretario de Organización, José Huerta Aboytes, recibió la queja del militante delator y ese acto farisaico tuvo efectos contra el grupo preelectoral del Judas: el llamado G8, el Grupo de los 8. El insubordinado, a pesar de militar como un desterrado que proviene de otra doctrina, ya tuvo la oportunidad de representar al PRI en el pasado, pero quiso anticiparse, criticar al dirigente local e inclusive sublevarse contra Santiago García López, compadre de su peor enemigo: el regidor Víctor Nila Ramírez. Escuchar consejos antes de atreverse a dar un paso nunca ha sido algo que distinga a este personaje, cuyas pretensiones ahora tienen de rodillas al PRI. Sólo un nuevo precandidato podría enderezar el camino torcido del PRI, pero sólo un precandidato que esté totalmente alejado del clan de Solís y que no mantenga contacto con el actor político que aquí se alude. Si ese nuevo precandidato comete el error de incorporar al delator o involucrar a individuos que lleven la marca Solís en el pecho, es mejor que se prepare mentalmente para probar la hiel de la derrota. El PRI, en estos momentos de ruptura, necesita una figura con más reconocimientos que rechazos: un todoterreno como José Antonio Meade. Y el G8 no es la solución. Leonel Mata ya tuvo su oportunidad y los demás no son del agrado del electorado, por el simple hecho de pertenecer al equipo de Enrique Solís. Si el enrriquista Cruz Rangel llega como nuevo dirigente, el PRI regresaría a los tiempos de la represión contra la prensa, ¿o a poco ya piensan diferente los seguidores de Solís?