MARCA PERSONAL / Después de la reunión que la cúpula panista sostuvo con una vasta lista de aspirantes, el riesgo de simulación y discordia creció en Silao, un purgatorio donde el ánima en pena es el mismo partido. Tras esa especie de conspiración, el ex diputado Mario López Remus se paseó por los pasillos del hotel Hotsson y cobró fuerza el rumor de una definición inesperada que lo favorece como el abanderado, una situación que indudablemente beneficia a todos los partidos, menos al PAN.

El clan Remus, de origen ibérico, es sinónimo de discordia y, a unas horas de la definición, el deseo malsano de impulsarlo como candidato a la Alcaldía de Silao ya provoca náuseas entre todos los bandos, excepto el del ex alcalde Jorge Galván, quien, al perder su última apuesta, es capaz de acomodarse en cualquier canastillo de huevos y, en este trágico caso, una cloaca donde el PAN, a lo sumo, flotará cual desperdicio político.

Ante tal panorama, ganan fuerza otras opciones que no son las tradicionales. Por un lado, el ex panista Carlos García, por MORENA, atraerá un sinnúmero de adeptos que comulgan con su proyecto, no tan desempanizado ni tan lopezobradorista. Pita Espinosa, estrella en las redes sociales, también tendrá frente a sí una oportunidad de oro si el PAN comete el error de imponer a Remus. Ambas opciones pueden acaparar la intención de voto de los ciudadanos indecisos y sin militancia partidista.

Al no existir las condiciones para competir ni haber un procedimiento imparcial, el PAN emula las prácticas desaseadas del viejo y rústico PRI, particularmente las designaciones sin consenso de Gerardo Sánchez García, el nuevo zar de los dedazos.

Si no hubo diálogo entre contendientes ni búsqueda de acuerdos que eviten fisuras, ¿qué hubo?
La leyenda es la misma que él mismo difundió en el 2015: que el gobernador Márquez ya lo nombró, por la deuda moral que contrajo al anteponer a Juan Antonio Morales Maciel, ahora convertido en el blanco de dardos envenenados que se lanzan a cada momento y se traducen en críticas mortíferas.

Remus es, sin temor a la equivocación, un “cazagoles” que sólo se acerca al área cada que no implique un gasto excesivo de calorías. Ya se sabe que al ex legislador local no invierte recursos financieros ni moviliza recursos humanos. A pesar de aspectos dudosos que hacen pensar en un proceso de imparcialidad ficticia que lastima a la militancia, Diego Sinhué y Márquez tienen la última palabra.

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