SILAO, Guanajuato.— Ante la virtual definición de la candidatura del PRI mediante la intercesión del regidor Víctor Nila Ramírez para favorecer con el acomodo a Rogelio Santoyo Guevara, los tiempos que presionan al partido para decidir con claridad y sensatez provocan tensiones internas y surgen propuestas que no comulgan con la corriente del recién destapado precandidato único a la Gubernatura, Gerardo Sánchez García.

Es una negociación que encierra ambiciones personales y proyectos a tres años de grupos pequeños, principalmente de Nila Ramírez, quien por lo pronto es el principal impulsor de Santoyo Guevara.

A pesar de que el PRI podría arrancar en una desfavorable tercera posición ante el posicionamiento de MORENA, liderado por Carlos García Villaseñor y López Obrador vía Ricardo García Oseguera y del Frente Ciudadano, el PRI se ve cada vez más presionado a decidir quién será su abanderado para recuperar la Alcaldía, sin embargo, los lineamientos de la convocatoria priísta apuntan hacia la designación del ex panista Santoyo por injerencia de Nila en el proceso selectivo y su solicitud expresa ante el precandidato a Gobernador, su mentor y aliado político.

Sin embargo, el “estira y afloja” al interior del PRI es determinado por las posiciones internas tanto del agricultor Javier Barba como del grupo comandado por el abogado Francisco Velázquez, quienes buscan salir mejor posicionados ante los escollos institucionales en la definición de la candidatura local, por lo que la negociación se hará más densa y no se descartan desbandadas ni pleitos entre corrientes.

Este acuerdo de unidad en todos sus estamentos es una política defensiva del PRI que, en medio de su crisis y desgaste, busca recomponerse mediante un candidato ciudadanizado y monetizado que garantice poner en apuros al PAN o al menos gane más de tres regidurías.

Difícilmente, estos actores políticos dejarían pasar esta gran oportunidad que los sacaría del anonimato y alguno de ellos podria convertirse en el héroe que extraiga al PRI del estancamiento y de la infertilidad.

Con Santoyo en el mapa, el PRI desdibuja su apariencia de centroizquierda y se corre más hacia a la derecha, expresando así el contenido político de la postulación del ex panista, cuyo máximo pecado como militante de Acción Nacional fue orquestar un ataque virtual contra Guillermo Aguirre Velázquez cuando éste ejercía el cargo de Presidente Municipal.

La “inaudita” convergencia entre un ex panista y el PRI por medio de la Confederación Nacional Campesina (CNC) no debe analizarse solamente en base a lo ideológico, sino a las coincidencias pragmáticas y programáticas en un proyecto político de permanencia que personajes oscuros de ambos partidos vienen fraguando desde el trienio de Juan Roberto Tovar Torres.

Ante este contagio, los priístas por convicción se ven obligados, primero por responsabilidad moral, a exigir que Nila, como intermediario en la mesa de las decisiones, se aleje del proceso interno o de una vez por todas aclare que su intención es insertar a Santoyo por la fuerza de su amistad con Gerardo Sánchez. Si los priistas no se aglutinan en torno a un proyecto ganador, Nila saldrá ganando con una regiduría para algún familiar o persona afín y, desde luego, sin invertir demasiados recursos. Sólo es cosa de que los demás se unan y luchen contra la cantada imposición de Santoyo.

__________________________________________________________________________________________________

***La opinión del autor no refleja la del medio.

Síguenos en facebook: #DaleClicAquí