SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | Aún hay quienes creen que la promesa de poner “primero a los pobres” y encarcelar a malandrines de la élite política incidirá en las elecciones intermedias de 2021, una premisa en estado germinal que el ejército morenista toma como dogma casi guadalupano. Pero fuera de la reforma laboral con la que se pretende transformar la vida sindical de raíz, López Obrador va perdiendo el manto mesiánico que lo hacía lucir como presidente casto e inmaculado. El tabasqueño se hunde —y se enreda— en una pastosa narrativa carente de logros tangibles. En pocas palabras, no ha dado resultados.

A seis meses de iniciar su mandato, no se ven los programas redencionistas que sacarían a unos veinte millones de personas de la pobreza ni se ha sabido de algún prominente ex funcionario encarcelado por fraude o corrupción. La promesa de López Obrador se disuelve en sus monótonos monólogos matutinos de media hora y junto con ella también se deshace la imagen de una Presidencia funcional.

A nivel local, el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), el engendro electoral de López Obrador, no tiene pies ni cabeza. Más de alguno ha querido apoderarse de él, pues al poseedor de esa franquicia le redituaría al menos un par de regidurías en el siguiente trienio si las estadísticas de los comicios 2021 fuesen similares a las del proceso 2018. Nada mal para un partido en pañales y desordenado.

¿Qué hará AMLO para evitar que su partido vuelva a ser aplastado como cucaracha en Silao?

Al igual que su máximo ídolo, la regidora y los dos regidores del MORENA muestran más preocupación por propagar un intenso mensaje de cambio que por la difícil labor de lograr que ocurra ese cambio. Para acabar pronto, López Obrador y su secta han provocado más desencanto que fascinación (y si no, acuérdense de las interminables filas para conseguir gasolina).

Tanto la lucha sin cuartel por el control del partido lopezobradorista como el excesivo confort de la fracción morenista en el Cabildo están desmoronando cualquier posibilidad de arrebatarle la Presidencia Municipal de Silao al Partido Acción Nacional. MORENA se desmorona poco a poco.

Aunque se avecinan nubarrones para el Movimiento de Regeneración Nacional, algunos de sus adeptos aún creen que los 30 millones de votos que acaparó su jefe máximo siguen intactos. En Silao, hay quienes quieren sacarle provecho a esa franquicia y puede haber pelea a muerte por ella, porque persiste la creencia falsa —idea delirante primaria— de un triunfo fácil sin hacer campaña… Y todo por la otra creencia falsa de un López Obrador imbatible o irrompible.

Entre los guerrilleros que quieren apoderarse del MORENA ya desfilan retratos sin sustancia y alérgicos a la estructuración: Ricardo García Oseguera, Carlos García Villaseñor, Miguel Ángel González Bravo, Martín Hinojosa Cabrera, Rafael Santibáñez Villagómez, Mario López Remus y hasta Juan Pablo Vázquez Sotelo, a quien —a pesar de sus desventuras— lo comienzan a poner entre probables aspirantes morenistas a la Presidencia Municipal.

López Obrador quiere agregar a Silao a su lista de conquistas, pero con un elenco así de flaco no podrá expulsar al PAN de esta meca industrial. ¿O usted qué opina?

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