SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | A pesar de la ola de inseguridad que prevalece en el municipio, el empresario Miguel Sustaita pretende alborotar el gallero y exigir que se le otorguen permisos a diestra y siniestra para organizar peleas de gallos sin cumplir con las medidas de control que se deben acatar para llevar a cabo un espectáculo de este tipo.

Su amenaza para chantajear siempre ha sido la misma: desenrrollar y exhibir una manta o pancarta a mitad de una sesión de Cabildo, con tal de que el permiso se le conceda sin trámites ni revisiones de por medio.

Sabe que asustar con ese mismo petate puede acalambrar a más de alguno. Lo hizo para presionar a su ex correligionario Jorge Galván, al priista Enrique Solís e inclusive al indiferente Antonio Morales Maciel, entre otros personajes que prefirieron eludir la confrontación con un personaje de sobra conflictivo.

Bajo la piel del benefactor franciscano que no rompe ni un plato, el organizador de funciones gallísticas se ha convertido en el peor enemigo del panismo, tratando de embelesar al gobernador Diego Sinhué con los mismos viejos cuentos del corazón compasivo, de las donaciones amorosas y del amor al PAN en tiempos de la diarrea verbal.

Sin presentar pruebas que sustenten su dicho, el empresario del ramo gallero aseguró con letrero en mano que un tal Ordóñez financió la campaña del PAN en Silao con 3 millones de pesos.

CIRCO, MAROMA Y TEATRO. El acusador sacó su amenazante manta para exhibirla ante todo el Cabildo. No mostró pruebas que le den sustento a su dicho.

¿En dónde se entregaron esos tres millones?, ¿a la cuenta de quién se depositaron? Ninguna de esas preguntas pudo aclarar el acusador, sólo sacó su manta y la desenrrolló para encender la lumbre de la discordia, aunque ya muchos de quienes suelen inmiscuirse en las discusiones de la vida pública saben que ha sido y seguirá siendo un kamikaze de lenguaje incendiario.

El denunciante aseguró que, por tal cantidad (3 millones de pesos), el ahora Presidente Municipal se vio obligado a entregarle la concesión de la Feria de Silao al donante de apellido Ordóñez y que lo hizo por tres años consecutivos, es decir, un millón por año o 500 mil pesos cada seis meses, como si se le estuviera vendiendo el alma al Diablo. ¿No le parece poca cosa un millón de pesos por una simple concesión anual de Feria que ni siquiera se sabe si tendrá éxito o se hundirá como el Titanic en las tenebrosas profundidades?

En la parte acusadora recae el peso de la comprobación y, por ende, Miguel Sustaita debe mostrar pruebas fehacientes de esa supuesta negociación entre un candidato y el presunto patrocinador. Pero independientemente de ello, ¿por qué obstinarse en promover un espectáculo por demás riesgoso en una tierra lastimada a plomo y fuego?, ¿o por qué seguir sacando a relucir esa obsoleta maña de exigir prerrogativas con acusaciones sin argumentos verosímiles? No mostró pruebas que pudiesen hacer las veces de clavos sobre las manos del Alcalde ni mostró video alguno tipo Bejarano donde se aprecie la millonaria transacción que deje en evidencia el probable tráfico de influencias. Nada de nada. Pura manta y puro carácter tozudo.

Es el mismo circo grotesco que vemos cada junio en una sesión de Ayuntamiento. Y Silao, la verdad sea dicha, ya no está para seguir permitiendo que la política baje al más patético nivel de payasos.

***La opinión del autor no refleja la del medio.