SILAO, Guanajuato | #MarcaPersonal | Los integrantes del Ayuntamiento de Silao aún no tienen una postura clara ante la reducción salarial.

No saben qué hacer ni qué decir ante tal encrucijada.

Se les pregunta sobre la disminución y solamente responden al estilo Maciel: “ya lo veremos, claro, ya lo veremos, claro”.

La barra de oposición, aunque presuma ser pensante y calculadora, no da muestra de procrear nuevas reflexiones en torno a la austeridad y el ahorro.

El bloque dominante, donde Jorge Galván es el de mayor experiencia, tampoco hay señales de querer reajustar las remuneraciones del órgano colegiado para destinar más recursos a los programas de apoyo social.

¿Seguirán evadiendo el tema o de verdad sí se ajustarán su jugoso salario?

En la izquierda campesina, José Luis Araujo se olvidó muy pronto del zapatismo y del “primero los pobres” que López Obrador importó del cristianismo. Por parte de la derecha, David Tovar, como prototipo del aspirante a diputado, optó por el glamour y las pasarelas.

Y al centro, Diana Paco sigue los mismos pasos que Gerardo Sánchez: puro discurso sin evidencia en el terreno de juego. Extraviada en la palabrería del priismo salinista, voltea más al pasado hegemónico que al presente pluralista.

Y un vaso de unisel es más carismático que Cruz Rangel. Definitivamente.

Pero sobre el sueldo edilicio, se mantiene la misma duda: ¿Se lo bajan o se lo suben?

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