SILAO, Guanajuato.− La necesidad de sobrevivir en el campo político o conservar un capital político ha obligado a muchos personajes a cambiar de máscara, careta, delantal o mandil. Gerardo Valdovino es lo más parecido a la quintanarroense Marybel Villegas, quien ya transitó por el PRI, el PAN, el PRD y MORENA. Cuando ya nadie parecía superar a Clemente Padilla, Valdovino cruzó la línea de fuego —y no precisamente el tianguis leonés— para convertirse en el tránsfuga más conocido del Bajío. Después de querer ser candidato priista a la Presidencia Municipal de Silao, el político silaoense saltó al PAN, ganó con un discurso subversivo, se convirtió en el primer alcalde panista, se alejó de los escenarios, volvió con disfraz pripeteperredista, se ausentó una vez más y quiso regresar como auténtico morenista. Aunque parezca una noticia falsa, no lo es: Valdovino, al igual que Marybel Villegas, ha apoyado a diferentes partidos políticos y recientemente fue reprendido por el patriarca de la secta ultrasecreta El Yunque, Elías Villegas Torres, pues pretendía ser candidato de MORENA a la diputación federal del distrito nueve, el mismo donde compite Melanie Murillo. Sin duda, es un pulpo con tentáculos en todos los partidos. Durante su carrera política, ha suplantado una doctrina tras otra para mantenerse vigente, es decir, vivito y coleando.

Gerardo Valdovino, promotor del voto tractorista a favor del PAN, fue un feroz crítico de Juan Manuel Oliva e incluso se atrevió a denunciar que el PAN lo perseguía de manera legal porque apoyó a Javier Usabiaga en el 2005.

En aquel año, mandó al carajo al entonces
líder estatal del PAN, Fernando Torres Graciano, e inmediatamente apareció un proceso penal en su contra, bajo la averiguación previa 32/2005. La orden de aprehensión se giró el 17 de octubre, antes de que arrancara la contienda interna de Acción Nacional. Lo acusaron de peculado y se mantuvo un par de años en silencio.

En 1999, Valdovino destapó a Vicente Fox como aspirante a la Presidencia de la República y, en el 2016, anunció que Diego Sinhué sería el candidato panista a la Gubernatura. Entre esos dos grandes momentos, afrontó a la versión más fuerte del panismo, aunque algunas leyendas cuentan que más bien fingió ser opositor para facilitar la victoria albiazul. Ahora, sólo le queda el apellido.

Aparentemente, ya sólo sabe levantarse el cuello ante el candidato en turno y formular discursos persuasivos para solicitar puestos.

No tiene operadores de tierra ni nada útil que pueda sostener una campaña. Y sus oponentes lo vuelven a decir: sólo le queda el apellido.

Aunque ya no represente una fuerza específica, Patricia Valdovino se sumó al PRI y abiertamente manifiesta su apoyo a Rogelio Santoyo, otro ex panista que compartió con ella las mieles de los dos primeros trienios azules.

Sin lograr consensos, Martín Valdovino quiso presidir el Consejo Directivo del SAPAS e intentó boicotear al alcalde panista Juan Morales Maciel. Ninguna de sus opciones cuajó.

Con tales credenciales, ¿Gerardo Valdovino da gancho al hígado al panismo o se aplica pena de muerte política a sí mismo?
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